Durante el año 2013, en este blog, se publicaron todos los días un microrrelato y una fotografía. Palabras e imágenes que aún puedes seguir disfrutando hoy. Sólo tienes que bucear por las "etiquetas" y dejarte llevar.

22 de julio de 2013

El animal y el amor

Era grande, mucho más de lo que había imaginado. Entendió en ese momento por qué quien le cogía de la mano se había negado a contarle más cosas, por qué había insistido en que era mejor verlo.
El animal tenía una respiración ronca y profunda, que se podía oír desde bastante lejos. Además, con cada inspiración, al hincharse, lamía todo lo que le rodeaba y después, mientras parecía soltar el aire, dejaba tras de sí un rastro de espuma para justo después empezar a crecer de nuevo, como si quisiera comerte. 
El niño levantó la cabeza: 
 -¿Y cómo dices que se llama, papá? 
 -Mar. 
Y el pequeño se puso muy contento, pues el nombre que habían puesto al animal era el de la niña que le gustaba. Él era azul, del mismo color que sus ojos; y curiosamente, estando allí, sólo con mirarlo, notaba el mismo cosquilleo en el estómago que cuando, cogidos de la mano, salían a jugar juntos en el recreo.


 163 días para que termine el año
163 palabras

3 comentarios:

  1. Yo no me acuerdo la sensación de ver por primera vez el mar...
    pero cada vez que me encuentro frente a él, también siento como un cosquilleo.
    Muy bonito Luisa, aunque curiosa esa forma de llamarlo.
    Rosy

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  2. Muy bueno el toque mitológico. Ay, Luisa, me voy a poner al día con tu blog que llevo semansa sin aparecer. Un abrazo.

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  3. Qué ternura de texto, me encanta esa voz de niño viendo cómo el animal respira, lame y se retira. Precioso paralelismo con su amor.

    Abrazos Luisa.

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