La vida me dejó
en la playa desnudo, solo e indefenso.
Poco a poco llené
mis días de trabajos y rutinas, dejé de ser aprendiz de náufrago para ser
maestro; sin embargo, desde hace algún tiempo, no hago otra cosa que vigilar el
mar. Ya sólo quiero que aparezca la barca que dejará en tierra a mi Viernes.
58 días para
que termine el año
58
palabras
Muy bueno Luisa, cuántos náufragos en islas aunque, no desiertas.
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