Se
habían distanciado, entre ellos habían crecido muros, silencios y fronteras,
hasta que él comentó que había descubierto a sus sombras haciendo manitas cada
vez que tropezaban en alguna superficie por pequeña que fuera y ella le contó,
con todo lujo de detalles, el modo indecente en que sus ropas se abrazaban en
cuanto se encontraban en algún armario o cajón.
Evidentemente
todo aquello era una tontería, pero volvieron a reírse juntos, a mirarse a los
ojos, como hacía tiempo que no hacían.
83 días para
que termine el año
83
palabras
Encierra mucha dulzura este micro, "sombras haciendo manitas, ropas abrazándose" ... genial, Luisa, a mí ¡me encanta!
ResponderEliminarGracias por compartirlo.
Gracias por leerlo, por venir, por comentar,... muchas muchas gracias
ResponderEliminar