El leve crujir de la viga de la que cuelga su
padre se oye con mayor claridad las noches de insomnio. ¿Cuántos años han
pasado ya? Sin embargo, aquellas imágenes y olores parecen no envejecer nunca.
El gemido rítmico de la madera a causa del balanceo del cuerpo, la escalera y
los brazos de madre ayudándole a retirarlo, el ruido constante del agua
limpiando la sangre de la bañera, la charla sobre viajes con el vecino a causa
de la presencia de las maletas. No, hacer justicia no es fácil, aunque peor era
vivir con él.
96 días para
que termine el año
96
palabras
Tan solo una semana...y cómo se nota que tus textos menguan.... pero no tu imaginación.
ResponderEliminarUn abrazo desde el cálido Mediterráneo.