Jamás fui amante de las artes
plásticas, siempre preferí la literatura. Tampoco el deporte o la gimnasia
formaban parte de mis aficiones, si bien nunca dejé de poder tocarme las puntas
de los pies sin problemas. Por eso, creo que comprenderán, que el día que la
pequeña posó sus ojos en mí no fue el mejor de mi vida; desde entonces y hasta
ahora, he sido víctima de las más extrañas manipulaciones y maniobras, he
tenido que asumir que nunca sería escrito y que nadie me leería; pero hoy, que
me miro en el espejo y no logro ver en mí el simple papel blanco que era, que
parecen haber terminado las siempre dolorosas y extenuantes sesiones de papiroflexia,
he de admitir que la grulla en que me ha convertido es absolutamente delicada y
hermosa.
135 días para
que termine el año
135
palabras
Hay gente que hace verdaderas virguerías con el papel, a mí nunca me dio por ahí.
ResponderEliminarUn abrazo Luisa.
Rosy