Dicen
que siempre, en todo momento, están abiertas todas las posibilidades y todo
puede ocurrir. Sin embargo, por experiencia, puedo afirmar que algo o alguien
las elimina, las destruye y me las arrebata justo cuando el despertador vuelve
a sonar cada mañana a la misma hora para
que yo vaya al mismo y rutinario trabajo de siempre.
Lo único que ha cambiado, esto lo puedo asegurar, son las crecientes ganas de venganza y de encontrar al verdadero culpable. Aunque algo me dice que ese día, cuando llegue, si llega, pudiendo elegir entre todas las opciones y mientras me decido por una de ellas, cabe la posibilidad de que yo misma vuelva a poner el despertador para ir al trabajo y ganar tiempo, mientras intento escoger entre todo lo que siempre puede ocurrir y no ocurre y no va a ocurrir nunca si, de una vez por todas y para siempre, no me arriesgo.
Lo único que ha cambiado, esto lo puedo asegurar, son las crecientes ganas de venganza y de encontrar al verdadero culpable. Aunque algo me dice que ese día, cuando llegue, si llega, pudiendo elegir entre todas las opciones y mientras me decido por una de ellas, cabe la posibilidad de que yo misma vuelva a poner el despertador para ir al trabajo y ganar tiempo, mientras intento escoger entre todo lo que siempre puede ocurrir y no ocurre y no va a ocurrir nunca si, de una vez por todas y para siempre, no me arriesgo.
153 días para
que termine el año
153
palabras
Pobre mujer, ¡qué agobio!.
ResponderEliminarNo sé si comentar o pasar de largo... Tal vez deje para mañana, después que suene el despertador.
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