Durante el año 2013, en este blog, se publicaron todos los días un microrrelato y una fotografía. Palabras e imágenes que aún puedes seguir disfrutando hoy. Sólo tienes que bucear por las "etiquetas" y dejarte llevar.

27 de agosto de 2013

Crónico

El párroco, un modélico católico vestido con túnica, sentía el ridículo deseo de vivir un sábado lleno de música y dar un espectáculo vestido de libélula. Ávido de montar un número y de pasar página, harto de sentir las lágrimas y la cólera, se limitaba a alcanzar el éxtasis siendo un sádico con su hígado, repitiéndose que era un héroe bajo la bóveda de estrellas y que lo pasaba bárbaro, cuando en realidad todo en su vida era una pérdida y sólo quería coger un fósforo y prender fuego a la pólvora.
Después, al día siguiente, tras la errática noche, cuando llegaba el fatídico domingo, volvía a ocultar el recóndito anhelo bajo la cáscara, subía al púlpito y era la guía y la brújula de sus vecinos. 


127 días para que termine el año
127 palabras

2 comentarios:

  1. Algunos curas cuando se quitan la sotana, pueden ser otras muchas cosas, todo menos lo que predican.
    Buen micro, Luisa.

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  2. Pobre hombre, porque aunque cura, es hombre y eso no lo cambia ni Dios. Quizás también sea una pesada carga para él tener que guiar a sus vecinos cuando sabe que no hay guía posible. Debería destaparse y mostrar sus anhelos, hacer una fiesta de disfraces, no sé, jaja, algo para reconciliarse consigo mismo.

    Nos das que pensar Luisa. Besos.

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