Alrededor de veinte años después de
mi ingreso, se rompió la rutina de golpes y sangre. Oímos, desde nuestras
mazmorras, ruido de tumulto y algunos empezaron a golpear los barrotes con las
escudillas para llamar la atención de los asaltantes. Poco después llegaron
unos desconocidos y nos abrieron los grilletes y los candados.
De eso hace ya unos meses. Algunos prisioneros, los que llevábamos más tiempo encerrados, nos hemos quedado a vivir entre los muros del castillo y hemos decidido hacer todo lo posible por recuperar nuestra vida, antes de haberla olvidado.
Mañana elegiremos a suertes quien será carcelero, quien torturador y quien chivato. Yo, personalmente, prefiero ser lo que he sido siempre; porque si me toca otro papel, temo que estaré algo sobreactuado.
De eso hace ya unos meses. Algunos prisioneros, los que llevábamos más tiempo encerrados, nos hemos quedado a vivir entre los muros del castillo y hemos decidido hacer todo lo posible por recuperar nuestra vida, antes de haberla olvidado.
Mañana elegiremos a suertes quien será carcelero, quien torturador y quien chivato. Yo, personalmente, prefiero ser lo que he sido siempre; porque si me toca otro papel, temo que estaré algo sobreactuado.
124 días para
que termine el año
124 palabras
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Animales de costumbres, desde que nacemos hasta que morimos... eso somos.
ResponderEliminarEste es de los que mueven por dentro.
Duro este micro Luisa, muy duro, el ser humano es eso, un animal de costumbres incapaz de superar determinados comportamientos adquiridos durante años, aunque estos le supongan la muerte o la perdida de libertad.
ResponderEliminarQué micro para pensar. Un abrazo admirado.