Al
principio fue el agua pero, como espejo, pronto presentó problemas; el mayor de
todos es que se podía entrever el otro lado y eso dio lugar a todo tipo de
cuentos y leyendas, además era posible sumergirse en él, ahogarse o
contaminarlo, todas ellas actitudes muy poco recomendables y respetuosas.
Por
estas razones, cuando apareció el espejo, aparte de las sustanciales mejoras en
el diseño, los mundos que estaban a un lado y a otro hicieron un pacto solemne
comprometiéndose a devolver justo la imagen que tenían delante, en un intento
desesperado por acabar con la curiosidad que asalta a todo el que mira. El
acuerdo fue un éxito y sigue siéndolo, al menos por ahora.
¿Se
imaginan qué pasaría si un día en el espejo pudiesen ver en él otra cosa? ¿Por
qué, sabiendo lo que van a ver, no hacen más que mirarse una y otra vez?, ¿qué
esperan? ¿Será que están obligados a estar ahí cuando ellos miran o es esa
curiosidad malsana que sigue buscando más allá de lo que ve, que husmea y que sospecha?
181 días para
que termine el año
181
palabras
Yo tengo un pacto con el mío, "!Sonríeme cada vez que te miro!".
ResponderEliminarUn saludo, mañanero y caluroso.
Rosy