En cuanto
sentimos la más leve vibración bajo los cuerpos, corremos hacia nuestros
puestos, intentado no estorbar a aquellas que han de ocupar los que por lógica
serán inspeccionados antes. Puede que ustedes no se hayan parado a pensarlo
pero, sí, cuando no miran, practicamos sin descanso; sólo así, al achicar los
ojos por la luz o perder el cielo al que estamos acostumbrados, podemos
asegurar que nuestra respuesta es la pactada. Y es que el más pequeño error
sólo podemos verlo como un fracaso. Tanto es así que, incluso cuando ustedes
están delante, cuando no debemos movernos, inspeccionamos de reojo nuestras
filas buscando responder a las preguntas
que siempre nos están atormentando: ¿estamos todas en posición?, ¿hay alguna
errata?, y si la hay, ¿están leyendo ya el libro, lo están ojeando, disponemos
de otra oportunidad para mejorar el resultado?
No, hacer
formar millones de letras en un libro de tamaño medio, aunque sea de
microrrelatos, no es tarea fácil; pero es nuestro trabajo, para eso nos
contrataron.
168 días para
que termine el año
168
palabras
Luisa, según te leía me sentía espiada...
ResponderEliminarQué imaginación dios...
Rosy
Maravillosas palabras. Qué bien las has estructurado para hacernos sentir mirados por ellas.
ResponderEliminarUn abrazo Luisa.