Durante el año 2013, en este blog, se publicaron todos los días un microrrelato y una fotografía. Palabras e imágenes que aún puedes seguir disfrutando hoy. Sólo tienes que bucear por las "etiquetas" y dejarte llevar.
Serán como oncitas de chocolate, me dijeron, cuando las vi, las probé ¡Nada de nada! Grité, una vez más me sentí estafada, como cada día cuando oigo en las noticias las palabras maltratadas (por lo mal usadas) de algún político.
Unos golpes certeros con el cincel, y los adoquines van surgiendo de la roca amorfa, como hijuelos que se lanzan a la vida. Ya vendrán quienes los ordenen armónicamente, cubriendo con un pétreo manto las sinuosas calles del arrabal. Y luego vendrás tú, maldiciendo la hora en que te pusiste esos zapatos de alto tacón, pero regalando gracia y donaire, a medida que transitas el empedrado. Tu taconeo es música que me obliga a mirar, y al mirar descubro que no podré vivir sin el remanso de tu silueta.
Estafas cotidianas.
ResponderEliminarSerán como oncitas de chocolate, me dijeron, cuando las vi, las probé ¡Nada de nada! Grité, una vez más me sentí estafada, como cada día cuando oigo en las noticias las palabras maltratadas (por lo mal usadas) de algún político.
Muchos giros tienen tus palabras, que me guardo junto a otras para.... bueno, ya lo sabes.
ResponderEliminarGracias
Unos golpes certeros con el cincel, y los adoquines van surgiendo de la roca amorfa, como hijuelos que se lanzan a la vida. Ya vendrán quienes los ordenen armónicamente, cubriendo con un pétreo manto las sinuosas calles del arrabal. Y luego vendrás tú, maldiciendo la hora en que te pusiste esos zapatos de alto tacón, pero regalando gracia y donaire, a medida que transitas el empedrado. Tu taconeo es música que me obliga a mirar, y al mirar descubro que no podré vivir sin el remanso de tu silueta.
ResponderEliminarSuelo de Lisboa, una preciosidad pero con el inconveniente que mencionas.
ResponderEliminarUn amor portugués en que cuentas, bien contado