Tras diez años de continuos
reproches echándole en cara que llevasen aquella aburrida vida, ella dejó de
hablarle y empezó a castigarle con miradas llenas de decepción y desprecio. Curiosamente,
para él, con lo fácil que había sido dejar de escuchar los gritos, evitar aquellos
ojos, que le acosaban, amenazaban y perseguían, resultó imposible.
Durante
un tiempo buscó una solución para aquel problema que atenazaba su tranquilidad
y su vida. Durante un tiempo.
Ahora
despedía a los policías en la puerta de la casa; ellos le daban educadamente el
pésame, le pedían disculpas por las molestias, se iban y lo dejaban al fin solo.
Él ya cierra la puerta despacio, ya sonríe; por fin, ahora, podría seguir
viviendo su mediocre, monótona y miserable vida, ésa que con tanta razón y que tan
bien había descrito siempre ella.
137 días
desde que empezó el año
137
palabras
Muy bien, porque estás tocando todos los puntos de vista del maltrato y es una forma muy lúcida de verlo. Pero el mediocre da mucho miedo aún así.
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