Su
vida era perfecta. Un trabajo bien remunerado, que le mantenía ocupada y no le
causaba problemas. Una casa con la que impresionar a las visitas. Un par de
hijos inmersos en un horario sin fin de clases particulares. Un marido y un
amante, domesticados hace tiempo, de los que ya nunca salía un reproche. Un
cuerpo a salvo del tiempo, vigilado de cerca por un ejército de especialistas.
Un armario interminable que crecía sin parar. Joyas. Zapatos. Amigas. Viajes.
Fiestas.
Sí, su vida era perfecta; pero…
algo se quebró dentro de ella aquella mañana en que vio a una pareja reírse a
carcajadas. Desde entonces, no ha dejado de rebotar entre sus sienes la
pregunta: “¿Por qué ella no se reía?”.
122 días
desde que empezó el año
122
palabras
Qué importante, no solo reír, si no saber reírse.
ResponderEliminarEsto es mucho más que un micro...
Qué sutileza, desde el título. Sigues en racha, esto es una carrera de fondo difícil pero de lo más interesante. Un abrazo.
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