Por un lado
aumenta la temperatura media del planeta y el nivel de las aguas crece; por el
otro, arrecia la sequía y las tierras se convierten en desierto. Sabemos que no
es posible escapar, que estamos entre la espada y la pared, que el hambre y la
sed nos acosan, pero no puedo evitar estar contento; porque cada día estás más
cerca, porque ya abro los brazos, porque es posible que el miedo te empuje a
ellos, porque nunca nadie ha estado más preparado que yo para protegerte y
darte consuelo.
Escucha, sé
que el mundo se acabará con nosotros, que es el fin, pero ahora empieza lo que
siempre he querido, ahora te tengo y me tienes, ahora y para siempre empieza lo
nuestro.
126 días
desde que empezó el año
126
palabras
Qué bonito! Qué ptimista. ¡Ver principio en el fin! El amor se renueva cada día. La ilusión, las ganas de vivir, la botella medio llena...
ResponderEliminarMe gusta, Luisa.
Gracias por este soplo de positivismo... y 126 resoplos.
Un beso.
Siempre hay alguien que puede verlo de otro modo y..., a veces, el corazón manda: ¡y cómo!
ResponderEliminarPues sí, y es un contraste el tono inicial casi apocalíptico y el romántico después. Saludos.
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