He
descubierto, mi amor, que cuando ya me sabía tu cuerpo de memoria éste ha
empezado a cambiar obligándome a redescubrirlo. Encuentro ahora en él nuevas
arrugas y mis dedos pugnan por explorarlas ansiosos. Tú hablas con cierto temor
de los estragos que el tiempo está haciendo en él; y yo encuentro que cada uno
de esos cambios tengo que disfrutarlos, saborearlos y hacerlos míos, como he
hecho siempre.
¿No lo ves como yo lo veo? La edad también me ha cambiado a mí: he dejado de tener prisa, veo más bien poco y he perdido incluso algunos dientes; ahora, más que nunca, estoy preparado para amarte despacio, de cerca y suavemente.
¿No lo ves? Tú y yo seguimos juntos y cada uno de nosotros tiene el cuerpo que el otro quiere disfrutar y se merece.
¿No lo ves como yo lo veo? La edad también me ha cambiado a mí: he dejado de tener prisa, veo más bien poco y he perdido incluso algunos dientes; ahora, más que nunca, estoy preparado para amarte despacio, de cerca y suavemente.
¿No lo ves? Tú y yo seguimos juntos y cada uno de nosotros tiene el cuerpo que el otro quiere disfrutar y se merece.
136 días
desde que empezó el año
136
palabras
Qué tierna forma de ver el paso de los años.
ResponderEliminarUn abrazo Luisa.
Eso sí que es amor... lo demás son tonterías.
ResponderEliminarQué majos son estos chicos Luisa.
Bonito de verdad. Los que tratan sobre la edad son muy buenos también.
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