Durante el año 2013, en este blog, se publicaron todos los días un microrrelato y una fotografía. Palabras e imágenes que aún puedes seguir disfrutando hoy. Sólo tienes que bucear por las "etiquetas" y dejarte llevar.
Aquella tarde soleada me esperabas radiante, al otro lado del puente. Corrí, volé a tu encuentro, con los brazos tan abiertos que podría abarcar el mundo entero. Luego vinieron cuarenta años de vida compartida, los hijos, los nietos; momentos inolvidables y tragos amargos; sonrisas, llantos y abrazos apretados, en silencio. Queda muy poco de todo aquello. Te fuiste, quién sabe a qué mundos, ya hace tres años. Los hijos buscaron sus caminos, y los nietos vienen de vez en cuando. Este puente es mucho más pequeño, pero cruzarlo puede ser una odisea. Mis ojos cansados adivinan, más que ven, las tablas que faltan. Mi bastón puede atorarse en uno de esos huecos. Prefiero quedarme aquí, ya vendrá alguien a ayudarme. No tengo prisa. Nadie me espera al otro lado.
De puentes y abismos. En cuanto a la elección del protagonista, elección que respeto, lamento decir que pienso que nadie vendrá a ayudarle. Lo siento, pero así es como pienso. De modo que, respetando su elección siempre, creo que lo mejor que puede hacer es procurarse él, y sólo él, lo poco que necesite, lo básico. Y que todo lo demás, sea una agradable sorpresa, una propina o un regalo.
Aquella tarde soleada me esperabas radiante, al otro lado del puente. Corrí, volé a tu encuentro, con los brazos tan abiertos que podría abarcar el mundo entero. Luego vinieron cuarenta años de vida compartida, los hijos, los nietos; momentos inolvidables y tragos amargos; sonrisas, llantos y abrazos apretados, en silencio.
ResponderEliminarQueda muy poco de todo aquello. Te fuiste, quién sabe a qué mundos, ya hace tres años. Los hijos buscaron sus caminos, y los nietos vienen de vez en cuando.
Este puente es mucho más pequeño, pero cruzarlo puede ser una odisea. Mis ojos cansados adivinan, más que ven, las tablas que faltan. Mi bastón puede atorarse en uno de esos huecos. Prefiero quedarme aquí, ya vendrá alguien a ayudarme. No tengo prisa. Nadie me espera al otro lado.
De puentes y abismos.
ResponderEliminarEn cuanto a la elección del protagonista, elección que respeto, lamento decir que pienso que nadie vendrá a ayudarle. Lo siento, pero así es como pienso.
De modo que, respetando su elección siempre, creo que lo mejor que puede hacer es procurarse él, y sólo él, lo poco que necesite, lo básico. Y que todo lo demás, sea una agradable sorpresa, una propina o un regalo.
Besotes y gracias