La
había visto sacar y meter una chuleta del sujetador en mitad de un examen y ni
antes, con toda la clase delante, ni ahora a solas, sabía qué hacer. No era la
primera vez que ocurría.
Ella
le miraba con toda la picardía que le daba saberse dueña de la situación. Él la
miraba a ella, intentando que sus ojos no bajasen al vértice que sobre el pecho
le hacía la blusa.
No
era su primera vez y algo le decía que tampoco sería la última.
100
días desde que empezó el año
100
palabras
Bien tratado el eterno "enfrentamiento" entre profes y alumnos.
ResponderEliminarVoy a ver qué se cuece en "Microrrelatos al por mayor".
Gracias de nuevo Luisa.
Es la eterna derrota del hombre ante los encantos femeninos, y ellas son cada vez más precoces en empezar a utilizarlos...
ResponderEliminarBuena encrucijada, aunque, tal y como lo presentas, creo que se trata de algo ya sabido por ámbos y juegan a ese juego peligroso conociendo las reglas y los límites.
ResponderEliminarUn abrazo Luisa.