Queriendo matarse, no dudó en
tirarse a las ruedas de aquel coche.
Empezó
a ver imágenes de una vida, una mejor que la suya indudablemente y casi pudo
ver el muerto que dejaría detrás y el rictus triste y envidioso de su rostro.
Entonces, el conductor frenó, él ganó unos segundos preciosos y la vida de la
que era espectador avanzó un poco más. Pudo comprobar, mirándola en su conjunto,
que su historia no era tan mala como habría creído siempre.
El
suicida murió con una sonrisa en los labios, justo cuando empezaba a amar la
vida, qué curioso.
99
días desde que empezó el año
99
palabras
Tarde se valora lo que se tiene.
ResponderEliminarSuele pasar, te das cuenta de la suerte que tenías cuando ya no tiene remedio. Me gustó mucho tu micro de 99 días.
ResponderEliminarUn abrazo.