Quizás habían pasado mucho tiempo
sin reírse juntos, sin mirarse a los ojos, sin buscarse. Quizás había pasado
demasiado tiempo y ya se había hecho tarde.
Lo cierto es que hoy, por
casualidad, sus ojos volvieron a encontrarse en una esquina de la casa y,
mientras sus cuerpos se esquivaban para no tropezarse, ellos comprendieron que,
hubiese o no crecido un muro entre ellos, ninguno de los dos iba a gastar
tiempo o esfuerzo en descubrirlo o en derribarlo.
79
días desde que empezó el año
79
palabras
Qué triste que pueda llegarse a ese punto.
ResponderEliminarDuro Luisa, muy duro.
Me gustó.
Y sin embargo... si ya no hay nada, mejor dejarlo.
ResponderEliminarUn beso (este es para que te lo cojas)
Ops. Me mató eso de los ojos que se encuentran en una esquina de la casa. Tremendo pero tan cierto.
ResponderEliminarAsí es el fin del amor. Besos van, Luisa.