Cargados con
un móvil, una agenda electrónica y un portátil vivían jornadas maratonianas
durante las cuales se llamaban y hablaban de trabajo. A veces, se decían que se
querían y repetían otra vez que, más adelante, construirían una familia.
Se engañan. No
ven como cada día ceden más de su tiempo a esas empresas para las que trabajan,
no entienden que ya están casados y que no son los dueños de sus vidas.
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días desde que empezó el año
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palabras
Ya nos gustaría ya, que esto no fuera más que un escrito y no una inteligente reflexión. Es tan real como que todos conocemos algún caso a nuestro alrededor.
ResponderEliminarLuisa, certera, dando en la diana.
Me gustó.
Eres muy amable, Rosy, porque... aunque sea certero, lo cierto es que no me gusta, es plano, informativo. Eso sí, no sabría cómo mejorarlo o si merece la pena hacer el esfuerzo.
ResponderEliminarBesos