Cada día ocurría lo mismo, salía
del trabajo un funcionario cobarde y servil y llegaba a casa el torturador
constante y silencioso de su familia. La velocidad a la que se producía la
transformación era cada día mayor, era aterradora.
Sin
embargo llegó una tarde, una cualquiera, en la que el hijo mayor puso freno de
golpe a la sucesión de palizas, revirtió la transformación y lo dejó reducido a
un ser acurrucado en el suelo del salón,
el mismo que está ahora entre rejas.
85
días desde que empezó el año
85
palabras
Me gusta que las victimas se salven, aunque sólo sea un cuento
ResponderEliminarY qué buen título. Este blog sigue, a ver si conseguimos con los enlaces que sea de referencia aunque su vida esté limitada al 2013. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias, Pablo, por querer mantenerlo con vida. De momento, aquí estamos y después.... ya veremos.
ResponderEliminarGracias