Él iba desde
hacía varios años a aquel bar y siempre le ocurría lo mismo. Le atraían como un
imán los cuerpos atléticos de aquellos hombres, envidiaba su forma atrevida de
vestirse, de moverse, su orgullo y, a un tiempo, se sentía el hombre más viejo
y solo del mundo.
Viejo y solo
hasta que llegó él, un joven alegre de pantalón ajustado que le eligió aquella
noche y que le convenció para que pasasen el resto de sus vidas juntos.
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días desde que empezó el año
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palabras
A veces cupido se hace desear.
ResponderEliminarY coincidimos, me gusta ver a cada oveja con su pareja.
Un abrazo
Vivo al ladito de Chueca, mis fiestas del barrio son a partes iguales: las de Primero de Mayo y las del Orgullo Gay.
ResponderEliminarEs un guiño, hacia estos ultimos