Ajena a los
cuentos de hadas en los que de ninguna manera creía, durante años, llegó
siempre a casa después de las doce, a veces con un zapato de menos y no siempre
acompañada de alguien que pudiese ser considerado un príncipe.
Curiosamente,
mucho tiempo después, apareció su hada madrina, alguien que la trataba como una
reina, que llenaba sus días de magia e intentaba que fuesen realidad sus deseos
más íntimos.
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días desde que empezó el año
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palabras
Gran vuelta de tuerca. IMPRESIONANTE. Lo sigo diciendo, edítalo aunque sea en bubok, Lulú o alguna web de autoedición. Un abrazo.
ResponderEliminarEres muy amable, Pablo. Gracias por pasarte, por comentar,... anima mucho
ResponderEliminarUna cenicienta real que se vuelve cuento al final jaja, muy bueno Luisa.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que Yashira lo dijo con las palabras exactas. Enhorabuena!
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