La noticia
corrió como la pólvora por la baraja: el rey de oros no había podido conseguir la hipoteca que necesitaba para
comprarse un castillo de naipes, la última posibilidad que tenía para irse a
vivir con su amada, la casquivana sota de copas, y apartarla de los continuos
roces y tocamientos que había entre las cartas del mazo.
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días desde que empezó el año
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palabras
Que bueno. Hoy me di una panzada de micros y sin embargo este me encanta como pocos. Tenía pensado algo con las barajas de cara doble como siamesas y después no cuajo.
ResponderEliminarEsode comprarse un castillo de naipes y la casquivana sota de copas es buenísimo. Lo has hilado maravillosamente, Luisa.
Este blog cada día se pone más lindo.
Besos van.
Es más facil pudiendo poner más palabras. O eso creo.
ResponderEliminarGracias