Le dolía de forma constante la
cabeza, sin embargo poco podía hacer, aguantar y esperar a que otros
descubrieran su mal y le pusieran remedio.
Afortunadamente aquel otoño llovió, las heridas hicieron unas hermosas goteras y los inquilinos no pudieron hacer otra cosa que arreglar la azotea.
Afortunadamente aquel otoño llovió, las heridas hicieron unas hermosas goteras y los inquilinos no pudieron hacer otra cosa que arreglar la azotea.
47 días para
que termine el año
47
palabras
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