Aún sabiendo
que ella no volvería, le vimos sentarse junto al camino y ponerse a esperar.
Desde entonces han pasado algunas primaveras pero ha sido en esta última cuando
hemos descubierto que su dolor había echado raíces y lo había convertido en un
rosal, tan hermoso como cargado de espinas.
50 días para
que termine el año
50
palabras
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