Tras algunos cálculos, comprendió
que el futuro que ansiaba vivir estaba a unos seis años de distancia sin
alcohol y sin juergas. Fue justo entonces cuando sintió cómo flaqueaba su
vocación mientras su mano izquierda, siempre más atrevida, buscaba un atajo
robando en el cepillo de las limosnas.
48 días para
que termine el año
48
palabras
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