Tras
veinte años de matrimonio y de revistas femeninas, ella empezó a pensar en
salir de la rutina.
La solución estaba ahí, en los papeles; y sin dudarlo, se puso manos a la obra.
Fue una lástima que olvidase que un matrimonio es cosa de dos, que no estaba sola. Meses después él le pidió el divorcio, alegó con no poca tristeza que él siempre había querido a su mujer y que nunca había querido vivir con ninguna otra.
La solución estaba ahí, en los papeles; y sin dudarlo, se puso manos a la obra.
Fue una lástima que olvidase que un matrimonio es cosa de dos, que no estaba sola. Meses después él le pidió el divorcio, alegó con no poca tristeza que él siempre había querido a su mujer y que nunca había querido vivir con ninguna otra.
79 días para
que termine el año
79
palabras
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