Ni en los convulsos años de la
adolescencia, había jugado con ellas, nunca. Sin embargo ahora, después de
pelear en todas las batallas que le había regalado la vida, perdida y sola,
fracasada y sin fuerza, había decidido que aquél era el momento y que sólo así
descansaría.
Fue a la cocina y cogió su mejor cuchillo, las muñecas las tenía cerca.
Fue a la cocina y cogió su mejor cuchillo, las muñecas las tenía cerca.
62 días para
que termine el año
62
palabras
Una buena manera de romper con su pasado…
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