No
se murió cuando naufragó su barco, siempre supe que estaba vivo aunque todos me
dijeran lo contrario.
Murió
ayer por la mañana, lo sé porque sentí un pellizco en el pecho y algo así como
una nueva presencia en el aire; y poco después, su fantasma apareció al otro
lado de la calle mirando hacia la que fue nuestra casa. Corrí a su encuentro lo
más deprisa que pude, sobreponiéndome a todos los obstáculos.
-¿Tú
también? –ha dicho él-. ¡Menudo par de fantasmas!
84 días para
que termine el año
84
palabras
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