Un día se dio
cuenta de que, bajo las entradas de su blog, no había comentario alguno. Más
tarde, mientras patrullaba Internet a golpe de clic, crecieron las sospechas.
Cuando ya no pudo más, se armó de valor y escribió: ¿hay alguien ahí?, para
inmediatamente después ir a comprobar si aumentaba el número de visitas.
Nunca se
imaginó lo que pasaba: la gente, ahí afuera, vivía.
66 días para que termine el año
66
palabras
jajajajaj Luisa, sí, me temo que tod@s tenemos más vidas, otras vidas…
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