Desde que se conocieron toda su
vida había girado en torno a él. Siempre le había querido mucho, demasiado.
Tras algunos años de vida en
común y muy pocas palabras, él le pidió el divorcio. Ella, sin gritos ni
llantos, se lo concedió porque nunca había conseguido negarle nada y se buscó
un abogado que la representase.
Se separaron y su vida siguió
girando alrededor de la de él. Con un único objetivo: arruinársela.
74 días para
que termine el año
74
palabras
¡Ay que ver!, en vez de seguir con su vida, la malgasta, como si las energías fueran gratis...
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