El
primer día de su vida, al llegar la noche, tras una niñez y una pubertad muy
felices, empezó a dar muestras de un afán de aventura inusual en las personas
de la raza a la que pertenecía.
El
segundo, pasado el mediodía, fue despedido por todos aquellos que como él
habían sido castigados a vivir una vida mínima.
Durante
tres días arreciaron las hipótesis y las conjeturas entre aquellos que llegaron
a conocerle.
Un
día más, dos a lo sumo, y su vida sería ya sinónimo de leyenda.
89 días para
que termine el año
89
palabras
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