Antes de que
vuelva papá, justo cuando su silueta se asoma al horizonte y se agranda con
cada nuevo paso, recogemos los juguetes, las pinturillas y las sonrisas;
hacemos el silencio y nos vestimos de gris, muy serios, en señal de respeto por
su tristeza. Lamentablemente mi hermano asegura que ha empezado a mirarnos
raro, con la misma mezcla de sospecha y miedo que tanto nos molestó en ella.
Una pena.
71 días para
que termine el año
71
palabras
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