Había días en
que necesitaba la música, atronándole los oídos, explotándole en el pecho,
llenándole los ojos de lágrimas; en que necesita bailar enloquecidamente en
mitad del salón, sudar y agotarse; en que esperaba que la siguiente canción
lograse una vez más que la emoción le hiciese estallar y le arrastrase.
Y esos días,
días felices al fin y al cabo, en que se sentía y sabía viva, como nunca, como
nadie, nacía en su interior, siempre sin permiso, una duda pequeña e
insignificante: ¿aquellos estadillos se producían porque estaba viviendo bien
su vida o porque estaba dejando por perdidas cosas importantes?, ¿era porque se
sentía fuerte o porque quería ser valiente y seguía acobardándose?
115 días para
que termine el año
115 palabras
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Jo, no le basta ser feliz, sentirse y saberse viva? dile que no se haga tantas preguntas... ¡qué más quisieran algun@s!
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