Sólo
tras no menos de tres citas con el mismo hombre, se ponía falda. O dicho de
otro modo, sólo cuando ya se conocían un poco, permitía que sus piernas
(enfundadas o no en delicadas medias de color carne) intimasen con las de él,
preferiblemente ocultas bajo el mantel de un buen restaurante.
Sin embargo, en la boda de su hermana, junto a las de otros invitados, sus piernas coincidieron con las del hermano del novio, un hombre bastante atractivo y que no conocía de nada; y, antes de que pudieran darse cuenta, sus extremidades se anudaron y les arrastraron hacia el suelo, para acabar en boca de todos mientras sus rodillas cotillas hacían como que miraban para otro lado.
Sin embargo, en la boda de su hermana, junto a las de otros invitados, sus piernas coincidieron con las del hermano del novio, un hombre bastante atractivo y que no conocía de nada; y, antes de que pudieran darse cuenta, sus extremidades se anudaron y les arrastraron hacia el suelo, para acabar en boca de todos mientras sus rodillas cotillas hacían como que miraban para otro lado.
120 días para
que termine el año
120
palabras
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