Hoy
no he podido ir al trabajo. La calle estaba cubierta de una marea blanca que la
hacía intransitable si bien, como es norma en este tipo de atentados, no ha
habido que lamentar víctimas de ningún tipo. A mencionar, el malestar de
algunos y las bromas de otros; a temer, el modo en que esta nueva forma de
protesta se extiende por el mundo.
¡Y
pensar que la culpable fui yo! ¿Quién iba a pensar que, al dejarle, empezaría a
hacer palomitas, llorando sin parar, absorto, y que serían los bomberos quienes
darían con él al investigar el origen de la extraña avalancha?
Nunca
lo hubiese podido imaginar, como todos.
111 días para
que termine el año
111 palabras
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