Años
viajando en la misma línea, a la misma hora, rodeado por las mismas caras de
sueño. Me siento como siempre y abro el periódico, lleno de noticias dolorosas
y terribles. Suspiro. Inmediatamente después oigo un suspiro a mi derecha, bajo
el periódico y sonrío. Justo en ese momento otro más, el señor de enfrente; y
después, sin pausa alguna, un estudiante, un emigrante, un niño. Pronto el
espacio se llena de soplos, resoplidos y jadeos de todo tipo. Cuando el metro
entra en la siguiente estación, estamos casi sin aire pero, como nunca,
felices.
95 días para
que termine el año
95
palabras
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