Constituidas
por una mezcla de material finamente granulado, como es el fango, y una
proporción muy estudiada de mentiras y agua, las verdades que quiso que me
creyera, con todo el aspecto de fuerza y solidez con las que las pudo dotar,
acabaron por atraparme. Y ahora, a punto
de ahogarme en ellas, le miro una vez más, suplicante, buscando su mano, para
comprobar que no me va a ayudar, que ha decidido que la verdad, su única verdad,
esté aquí y ahora, para ahogarme en este último instante.
Consciente de que revolverme o protestar sólo aumentará mi dolor, le miro una vez más y compruebo que nunca sabré el por qué, que sólo encontraré su silencio estéril y su mirada helada, aplastándome, empujándome, siempre un poco más abajo.
Consciente de que revolverme o protestar sólo aumentará mi dolor, le miro una vez más y compruebo que nunca sabré el por qué, que sólo encontraré su silencio estéril y su mirada helada, aplastándome, empujándome, siempre un poco más abajo.
129 días para
que termine el año
129
palabras
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