Cuando
él murió, el dolor me sitió; por un lado, debía devolver la imagen llena de
tristeza en que se había convertido ella y, por otro, un compañero de vida se
había quedado huérfano junto a mí. Sé que pequé desde el momento en que hice mi
propuesta, desde que insinué a mi amigo que huyésemos del brillo gris que nos
hería para vivir nuestras vidas planas con tanta intensidad como pudiéramos,
desde que dimos la espalda a esa realidad que nos obliga. Lo sé. Como sé que,
el día en que ella no me encontró en el espejo, mi ausencia precipitó su fin.
Sin embargo, he de decir en mi defensa que estoy segura de que la gustaría
saber que él y yo seguimos juntos, que juntos mantenemos un reflejo del amor
que se tenían.
136 días para
que termine el año
136 palabras
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