Cuando sentía que la tensión prendía
en ella, sabía que se acercaba el momento de hacerlo y que no lo podría evitar.
Entonces, empezaba a buscar el lugar, aquél en que las llamas se avivasen con
facilidad tras el primer chispazo, ése que convertido ya en un terreno estéril
sería arrasado una vez más por lluvias torrenciales como lágrimas.
Esa noche tenía prisa, tanto que sólo podía pensar en sentir el calor del fuego en su piel, y el intenso placer y el alivio que experimentaba cada vez que veía una hoguera avivándose.
Esa noche tenía prisa, tanto que sólo podía pensar en sentir el calor del fuego en su piel, y el intenso placer y el alivio que experimentaba cada vez que veía una hoguera avivándose.
Echó
un vistazo a su alrededor, desabrochó un botón más en su escote y sonrió hacía
el hombre que tenía el pelo del color de la paja.
Sí,
empezaba el calor. Era verano.
126 días para
que termine el año
126 palabras
126 palabras
¡El pobre, no sabe lo que le espera!
ResponderEliminarLuisa, me ha venido in mente, aquél otro excelente micro que te ilustró, Juanlu, el de la regadera y la cerilla, a ver si lo encuentro, sé que me gustó mucho.
Un abrazo
Lo encontré, "Ventaja evolutiva".
ResponderEliminarDos buenos micros denuncia, de los peores atentados que comete el humano.
¡Qué grande, Luisa!.