Había
perdido su canica preferida.
La
canica que le había regalado su padre en el último cumpleaños.
Un
cumpleaños triste porque ya no estaban juntos.
No
vivían juntos desde que sus padres se habían separado.
¿Por
qué se habían separado?, nunca lo supo.
Nunca
supo que su padre tenía una aventura y su madre le había echado de casa.
Una
casa con jardín, que ahora les venía demasiado grande.
Tan
grande como la tarta que le compró su padre para ese día.
Un
día que odiaba, como éste, en que había perdido la canica.
La
canica que era su prefería y que odiaba por lo que le recordaba.
Lo
que le recordó que este fin de semana estaría con su padre.
Y
su padre siempre le regalaba algo.
Algo
como una canica, como un coche eléctrico o… como volver a casa.
141 días para
que termine el año
141
palabras
No hay comentarios:
Publicar un comentario