Durante la
comida, viendo las noticias, pude comprobar que no te inmutabas al oír al
presidente de la nación prometer diálogo tanto con los sindicatos como con la
oposición. También me pareció que permanecías impasible al escuchar al concejal
de turno decir que el autobús, en contra de lo que se pensaba, no costaba más o
que tener un aeropuerto, se usase o no, era una excelente idea. Incluso, antes
de sentarnos a la mesa, me comentaste que el seguro no nos pagaría los
destrozos en el tejado alegando que el viento, ése que los periodistas no
habían dudado en calificar de huracán, había sido en realidad bien poca cosa.
Todo aquello
me hizo pensar que era un buen momento; por eso y porque he de cumplir por
contrato con una cuota mínima, a los postres, dije que te quería.
140 días para
que termine el año
140
palabras
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