Antes de irme
a la cama, recorro la casa otra vez y compruebo que todo está como me gusta:
los grifos cerrados, el gas apagado, las persianas bajadas, el abuelo en el
cuadro, los reflejos tras los espejos, el monstruo bajo la cama, tu amante en
el armario y tú, quieta en la cama, esperándome.
Es cierto que
echo de menos algunas cosas, supongo que es inevitable: el relajante sonido de
tu respiración o los gritos ahogados de tu amado, testigo mudo de tu muerte y
de mi asesinato; amante que por cierto no he logrado encontrar, como si se
hubiese esfumado en el aire o no hubiese existido nunca, como si tú hubieses
tenido siempre la razón y yo simplemente me lo hubiese imaginado.
125 días para
que termine el año
125
palabras
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