No hemos encontramos el vídeo que
necesitábamos en la biblioteca que tenemos a nuestro alcance pero, no sabríamos
decir por qué, los dos pensamos que aquellas imágenes servirían.
Juntos
vimos cómo el hombre rodeaba con sus brazos el instrumento, lo apoyaba con
suavidad en su hombro y dejaba que las yemas de sus dedos empezasen a recorrer
su superficie con una mezcla de tacto y mimo, de devoción y arrojo; algunos
minutos después, cerraba los ojos y escuchaba, iniciaba con su extraña pareja
algo así como un baile.
Suponíamos
que no era exactamente lo mismo, pero habíamos decidido no dejarnos arrastrar
por el desánimo y lo intentamos. Hoy estoy embarazada, pronto seremos tres y la
humanidad no va a desaparecer, no mientras esté en nuestras manos.
Me
gustaría, eso sí, encontrar algún documento gráfico que nos ilustre sobre aquello
que llamaban parto.
142 días para
que termine el año
142
palabras
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