Por una vez
seré yo quien le use a usted aprovechándome de su pasividad, de que esté ahí
sentado y haya decidido no hacer nada salvo, quizás, leer un poco. ¿Está
cómodo? Espero que así sea y también, ¿por qué no?, algo expectante e intrigado.
Déjeme que le
explique. Siempre soy yo quien crea un relato desde cero para acabar poniéndolo
en sus manos; en cambio usted sólo ha de dejar resbalar sus ojos sobre mis
líneas y, en el mejor de los casos, si la historia acaba atrapándole,
apropiarse de ella, hacerla suya y transformarla a su antojo. Y cuando lo hace,
en ese hurto, ¿he de ver yo una prueba de mi éxito?, ¿no es esto injusto?
Bien, pues
hoy, como ya le he dicho, seré yo quien va a usarle. Tranquilo, no tendrá que hacer nada, permanezca en el
sillón, no se altere. Mi protesta será una sentada y va a ser usted quien la
lleve a cabo.
Ah, pasando la
hoja, encontrará una pancarta. Ahora levante el libro dos minutos. Gracias.
175 días para
que termine el año
175
palabras
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