Lo
peor no fue morir solo en esta isla desierta, fue que también se quedó mi
fantasma y los fantasmas, lo supe después, ni saben nadar ni pueden agitar los
brazos cuando avistan un barco.
Durante años me harté del rumor de las olas y del canto de los pájaros, de asustar a los conejos o de ver crecer las plantas; por eso, nadie más que yo ha disfrutado del ruido de las grúas y de las voces de los obreros, del cambio profundo que ha herido el odiado paisaje. Supongo que olvidé, que me hice ilusiones.
Hoy he visto a una joven clavar una sombrilla en la arena de mi playa, tumbarse, ponerse unos auriculares y cerrar los ojos, al tiempo que el pegajoso perfume de su bronceador comenzaba a saturar el aire. Ella me ha recordado la razón por la que subí a aquel barco, lo solo que estando a tu lado me sentí siempre.
Durante años me harté del rumor de las olas y del canto de los pájaros, de asustar a los conejos o de ver crecer las plantas; por eso, nadie más que yo ha disfrutado del ruido de las grúas y de las voces de los obreros, del cambio profundo que ha herido el odiado paisaje. Supongo que olvidé, que me hice ilusiones.
Hoy he visto a una joven clavar una sombrilla en la arena de mi playa, tumbarse, ponerse unos auriculares y cerrar los ojos, al tiempo que el pegajoso perfume de su bronceador comenzaba a saturar el aire. Ella me ha recordado la razón por la que subí a aquel barco, lo solo que estando a tu lado me sentí siempre.
157 días para
que termine el año
157 palabras
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