Salió de la casa
dando un portazo, sintiéndose extraña, a la vez enfadada y triste, pero en
cualquier caso con ganas de escapar.
Cuando arrancó el
coche, tenía la cara mojada. ¿Estaba llorando acaso? La pregunta se quedó
flotando en el aire mientras, afuera, el cielo parecía empezar a lagrimear
vestido de gris.
Sin saber apenas
cómo, se descubrió transitando por una carretera mal iluminada. Avanzaba casi
sin ver, siguiendo el rastro de luz que dejaban los faros que eran como brazos
extendidos hacia adelante abriéndose paso en la oscuridad.
Creyó ver algo en
el arcén pero no tuvo tiempo de reaccionar y lo atropelló. Bajó del coche,
dolorida; fue hacia la figura humana que estaba en el asfalto y descubrió que
era ella, la versión triste de sí misma.
Volvió al coche,
malhumorada y dispuesta de nuevo a escabullirse pero, en cuanto el coche empezó
a alejarse, el cuerpo que había en el asfalto se levantó preparado para seguirla.
160 días para
que termine el año
160 palabras
160 palabras
Qué difícil es escaparse de uno mismo...
ResponderEliminarBuena reflexión la de hoy Luisa.
Un abrazo
Rosy