Si bien sólo tardó siete días en
crearlo todo, consciente de la importancia de su obra y de las nefastas
consecuencias que implicaría que ésta llegase a perderse, el Señor hizo una
copia de seguridad del mundo creado dentro de los espejos y la llamó realidad,
un archivo lleno de complejas especificaciones en el que a tientas los hombres
nos movemos.
De modo que, cuando un espejo se
rompe en mil pedazos, pueden ocurrir todo tipo de desgracias durante un periodo
de tiempo que puede llegar hasta los siete años; durante el cual, carecemos de
nuestro original, de nuestro referente, y nos sentimos perdidos y huérfanos;
durante el cual no disponemos de ese mundo que solemos reflejar como solemos
hacerlo; durante el cual, poco a poco, introduciendo todo tipo de datos por las
pantallas que nos separan, se restaura el original perdido y volvemos a ser lo
que hemos sido siempre reflejo fiel, pero reflejo, de ese mundo creado por Dios
que hábilmente escondió tras los espejos.
Ésta es la verdad, la explicación a
la superstición que conocemos.
178 días para
que termine el año
178
palabras
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