Oímos
los primeros truenos al poco de empezar a cenar, con la sopa. Isa y yo nos
miramos con miedo pero no dijimos nada, como siempre nos ha dicho mamá que
hagamos.
Después,
cuando terminamos de comer la naranja, recogimos la mesa muy deprisa, en
silencio, intentado no llamar la atención, para acabar escondiéndonos debajo de
la cama, temblando y oyendo como la tormenta crecía.
Isa empezó a llorar muy bajito y yo la abracé mientras intentaba escuchar. Mamá dice siempre que las tormentas empiezan como acaban y que sólo hay que tener paciencia.
Sin embargo ésta fue una tormenta muy rara, diferente a todas. Oímos los gritos de mamá, los insultos de papá y un silencio muy largo. Puede que papá llorase un poco, no estoy segura. Solo sé que salió de casa corriendo y que mamá, cosa extraña, aún no ha venido para consolarnos y abrazarnos como ha hecho siempre.
Isa empezó a llorar muy bajito y yo la abracé mientras intentaba escuchar. Mamá dice siempre que las tormentas empiezan como acaban y que sólo hay que tener paciencia.
Sin embargo ésta fue una tormenta muy rara, diferente a todas. Oímos los gritos de mamá, los insultos de papá y un silencio muy largo. Puede que papá llorase un poco, no estoy segura. Solo sé que salió de casa corriendo y que mamá, cosa extraña, aún no ha venido para consolarnos y abrazarnos como ha hecho siempre.
152 días
desde que empezó el año
152
palabras
En ese tipo de tormentas los niños son los que peor lo pasan.
ResponderEliminarMe gustó Luisa.